Sexualidad en los Jóvenes
Ante asuntos tan polémicos como el del ejercicio de la sexualidad fuera del matrimonio, uno llega a tener la tentación de evitar tocarlos a la hora de ponerse a escribir. Sabiendo de los exaltados resquemores que genera el tema en algunos sectores de nuestra sociedad, ¿qué necesidad de meterse en camisa de once varas? Sin embargo, cuando se tiene la oportunidad de ver las largas listas de comentarios que genera un artículo como el de “
Prevención del embarazo”, y
leer la petición de ayuda urgente que encierran, no queda más remedio que entrarle al toro por los cuernos.
¿Qué porcentaje de los jóvenes ha tenido relaciones sexuales? ¿A qué edad comienzan? ¿Cuál es su conocimiento sobre los métodos anticonceptivos? ¿Qué tanto los usan?
Están son algunas de las preguntas que responde un ejercicio estadístico recientemente coordinado por el Centro de Investigaciones y Estudios sobre Juventud (CIEJ) para indagar sobre los procesos de incorporación de los jóvenes a la sociedad. Se trata de la
Encuesta Nacional de Juventud 2005, que tuvo su primera edición en el año 2000 con el fin de “
cubrir las necesidades de información de los sectores público, social y académico que trabajan con este sector de la población” , entre otros objetivos
Aunque los resultados del nuevo levantamiento de encuestas aún son preliminares, comparándolos con los obtenidos hace 6 años, resalta una ligera disminución entre quienes han pasado por esta experiencia. Mientras en el año 2000 el 54.8 por ciento de los jóvenes de entre 12 y 29 años de edad afirmaba haber tenido relaciones sexuales, hoy sólo lo hace el 48.7 por ciento.
Si bien actualmente los porcentajes son muy similares en el rango que va de los 12 a los 14 años (uno de cada cien jóvenes), después de esta edad los varones tienden a ser más precoces en el tema: una tercera parte de ellos ya sostuvo relaciones entre los 15 y los 19 años, mientras las mujeres de la misma edad apenas alcanzan una quinta parte.
La edad promedio en la que se concentran —antes y ahora— las respuestas sobre la edad a la que se sostuvo la primera relación sexual ronda los 15 y los 19 años para ambos sexos: hoy son 69 hombres y 58 mujeres de cada 100 en este periodo.
En términos generales la iniciación se realiza con quien se establece una relación de noviazgo (53.3%). En segundo lugar, para los hombres, con quien identificaron como una amiga (33.9%) y cinco de cada 100 con una sexo-servidora. Las mujeres, en cambio, por segunda opción de compañero sexual tuvieron a su esposo (36%) y sólo el 5.9 por ciento a un amigo. De ahí que se pueda decir que ellas tienden a requerir de un contexto más afectivo.
Aunque estos datos preliminares no arrojan aún información acerca de cómo se vivió tal experiencia, en el estudio del año 2000 se dice que “ La valoración que hacen los jóvenes de esta primera vez, es bastante positiva, pues las tres quintas partes de ellos contestaron que fue ‘agradable' (lo) que, junto con 31.9% que declaró que la experiencia fue ‘muy agradable', representa que nueve de cada diez jóvenes disfrutaron su iniciación sexual”.
Entre todos los entrevistados, el conocimiento sobre métodos anticonceptivos es abundante, independientemente de que hayan sostenido relaciones sexuales o no.
92 de cada 100 hombres y mujeres mencionan el preservativo, seguido de las píldoras (72%). A partir de aquí los recursos más citados divergen según sea el sexo. Ellos aluden mayoritariamente a la ligadura de trompas (52.9%) o la vasectomía (54.6%). Ellas en cambio refieren el dispositivo intrauterino (60.6%) y los inyectables (57.6%). Esto lleva a los investigadores a pensar que las mujeres “tienen acceso a más y mejor información sobre el uso de métodos para evitar el embarazo sin ser necesariamente definitivos”. Sexualidad en los Jóvenes
Ante asuntos tan polémicos como el del ejercicio de la sexualidad fuera del matrimonio, uno llega a tener la tentación de evitar tocarlos a la hora de ponerse a escribir. Sabiendo de los exaltados resquemores que genera el tema en algunos sectores de nuestra sociedad, ¿qué necesidad de meterse en camisa de once varas? Sin embargo, cuando se tiene la oportunidad de ver las largas listas de comentarios que genera un artículo como el de “
Prevención del embarazo”, y
leer la petición de ayuda urgente que encierran, no queda más remedio que entrarle al toro por los cuernos.
¿Qué porcentaje de los jóvenes ha tenido relaciones sexuales? ¿A qué edad comienzan? ¿Cuál es su conocimiento sobre los métodos anticonceptivos? ¿Qué tanto los usan?
Están son algunas de las preguntas que responde un ejercicio estadístico recientemente coordinado por el Centro de Investigaciones y Estudios sobre Juventud (CIEJ) para indagar sobre los procesos de incorporación de los jóvenes a la sociedad. Se trata de la
Encuesta Nacional de Juventud 2005, que tuvo su primera edición en el año 2000 con el fin de “
cubrir las necesidades de información de los sectores público, social y académico que trabajan con este sector de la población” , entre otros objetivos
Aunque los resultados del nuevo levantamiento de encuestas aún son preliminares, comparándolos con los obtenidos hace 6 años, resalta una ligera disminución entre quienes han pasado por esta experiencia. Mientras en el año 2000 el 54.8 por ciento de los jóvenes de entre 12 y 29 años de edad afirmaba haber tenido relaciones sexuales, hoy sólo lo hace el 48.7 por ciento.
Si bien actualmente los porcentajes son muy similares en el rango que va de los 12 a los 14 años (uno de cada cien jóvenes), después de esta edad los varones tienden a ser más precoces en el tema: una tercera parte de ellos ya sostuvo relaciones entre los 15 y los 19 años, mientras las mujeres de la misma edad apenas alcanzan una quinta parte.
La edad promedio en la que se concentran —antes y ahora— las respuestas sobre la edad a la que se sostuvo la primera relación sexual ronda los 15 y los 19 años para ambos sexos: hoy son 69 hombres y 58 mujeres de cada 100 en este periodo.
En términos generales la iniciación se realiza con quien se establece una relación de noviazgo (53.3%). En segundo lugar, para los hombres, con quien identificaron como una amiga (33.9%) y cinco de cada 100 con una sexo-servidora. Las mujeres, en cambio, por segunda opción de compañero sexual tuvieron a su esposo (36%) y sólo el 5.9 por ciento a un amigo. De ahí que se pueda decir que ellas tienden a requerir de un contexto más afectivo.
Aunque estos datos preliminares no arrojan aún información acerca de cómo se vivió tal experiencia, en el estudio del año 2000 se dice que “ La valoración que hacen los jóvenes de esta primera vez, es bastante positiva, pues las tres quintas partes de ellos contestaron que fue ‘agradable' (lo) que, junto con 31.9% que declaró que la experiencia fue ‘muy agradable', representa que nueve de cada diez jóvenes disfrutaron su iniciación sexual”.
Entre todos los entrevistados, el conocimiento sobre métodos anticonceptivos es abundante, independientemente de que hayan sostenido relaciones sexuales o no.
92 de cada 100 hombres y mujeres mencionan el preservativo, seguido de las píldoras (72%). A partir de aquí los recursos más citados divergen según sea el sexo. Ellos aluden mayoritariamente a la ligadura de trompas (52.9%) o la vasectomía (54.6%). Ellas en cambio refieren el dispositivo intrauterino (60.6%) y los inyectables (57.6%). Esto lleva a los investigadores a pensar que las mujeres “tienen acceso a más y mejor información sobre el uso de métodos para evitar el embarazo sin ser necesariamente definitivos”.
No obstante,
¿es conocimiento significativo o mero compendio de información erudita, pero inútil, que no se lleva a la práctica? Si nos atenemos a las cifras duras, 36 de cada 100 de los que ya experimentaron su sexualidad no usan método alguno. No obstante, si confiamos en la veracidad de lo que declaran, la cifra se suaviza un poco aunque no lo suficiente: una tercera parte de ellos (el 32.1%) no se cuida por no tener relaciones sexuales en la época en que fue aplicada la encuesta.
Haciendo cuentas, el 24 por ciento de los que tenían vida sexual activa lo hacían de manera “natural”, es decir, con altas probabilidades de meterse en un problema innecesario por no auxiliarse con un método de prevención. Una cuarta parte, en contacto continuo con el riesgo, es suficiente para preocuparse sobre cómo estamos estimulando a lo jóvenes a que se cuiden a sí mismos tomando en cuenta que, de cualquier manera, van a ejercer su sexualidad.
Sin embargo, no todo es para lamentarse. Aunque el 36.5 por ciento de los que emplean un método anticonceptivo aún lo hace por una decisión individual y solitaria que se pone como condición para sostener relaciones, el 57.6 por ciento ya lo hace en común acuerdo con su pareja sexual. Esto nos habla de mayores márgenes de negociación, respeto y entendimiento entre las personas.
De cualquier manera, el foco de atención son los menores de 18 años. Si consideramos que es hasta esta edad cuando los jóvenes comienzan a cuidarse con algún método de manera más recurrente, y que suelen iniciar su actividad sexual desde tres años antes, resulta urgente reforzar en este lapso los mensajes para que se cuiden.
Hasta hoy el acento de las campañas respecto al
uso del condón han recaído en la prevención de enfermedades sexualmente transmisibles. Por lo que podemos leer en los comentarios a los que hacía referencia al principio de este artículo, lo jóvenes parecieran más preocupados en lo que conlleva ser participante de un embarazo no deseado. ¿No tendría que ser éste un eje significativo de comunicación con ellos?
De ahí que le propongamos hacer una consulta entre sus alumnos para permitirles exponer las angustias que les genere el tema y, de paso, detectar lagunas de información que necesiten ser cubiertas.
Para ello divida el pizarrón en tres columnas y titule cada una de la siguiente manera: “¿qué necesito saber sobre sexualidad?”, “¿en dónde o con quien me puedo informar?” y “¿me daría pena preguntarlo?, ¿por qué?”.
Según lo considere más adecuado, pídales que llenen los cuadros con sus opiniones o que lo hagan de manera anónima y escrita para luego ser comentados en grupo.
La intención final del ejercicio será determinar en qué enfocan sus preocupaciones, qué fuentes de información conocen para resolverlas y qué tan accesibles las perciben como para acercarse ellos mismos.
Dependiendo de los resultados, usted estará en condiciones de saber qué temas debe reforzar pidiéndoles que investiguen un poco más sobre las instituciones encargadas de proporcionar información al respecto.
No obstante,
¿es conocimiento significativo o mero compendio de información erudita, pero inútil, que no se lleva a la práctica? Si nos atenemos a las cifras duras, 36 de cada 100 de los que ya experimentaron su sexualidad no usan método alguno. No obstante, si confiamos en la veracidad de lo que declaran, la cifra se suaviza un poco aunque no lo suficiente: una tercera parte de ellos (el 32.1%) no se cuida por no tener relaciones sexuales en la época en que fue aplicada la encuesta.
Haciendo cuentas, el 24 por ciento de los que tenían vida sexual activa lo hacían de manera “natural”, es decir, con altas probabilidades de meterse en un problema innecesario por no auxiliarse con un método de prevención. Una cuarta parte, en contacto continuo con el riesgo, es suficiente para preocuparse sobre cómo estamos estimulando a lo jóvenes a que se cuiden a sí mismos tomando en cuenta que, de cualquier manera, van a ejercer su sexualidad.
Sin embargo, no todo es para lamentarse. Aunque el 36.5 por ciento de los que emplean un método anticonceptivo aún lo hace por una decisión individual y solitaria que se pone como condición para sostener relaciones, el 57.6 por ciento ya lo hace en común acuerdo con su pareja sexual. Esto nos habla de mayores márgenes de negociación, respeto y entendimiento entre las personas.
De cualquier manera, el foco de atención son los menores de 18 años. Si consideramos que es hasta esta edad cuando los jóvenes comienzan a cuidarse con algún método de manera más recurrente, y que suelen iniciar su actividad sexual desde tres años antes, resulta urgente reforzar en este lapso los mensajes para que se cuiden.
Hasta hoy el acento de las campañas respecto al
uso del condón han recaído en la prevención de enfermedades sexualmente transmisibles. Por lo que podemos leer en los comentarios a los que hacía referencia al principio de este artículo, lo jóvenes parecieran más preocupados en lo que conlleva ser participante de un embarazo no deseado. ¿No tendría que ser éste un eje significativo de comunicación con ellos?
De ahí que le propongamos hacer una consulta entre sus alumnos para permitirles exponer las angustias que les genere el tema y, de paso, detectar lagunas de información que necesiten ser cubiertas.
Para ello divida el pizarrón en tres columnas y titule cada una de la siguiente manera: “¿qué necesito saber sobre sexualidad?”, “¿en dónde o con quien me puedo informar?” y “¿me daría pena preguntarlo?, ¿por qué?”.
Según lo considere más adecuado, pídales que llenen los cuadros con sus opiniones o que lo hagan de manera anónima y escrita para luego ser comentados en grupo.
La intención final del ejercicio será determinar en qué enfocan sus preocupaciones, qué fuentes de información conocen para resolverlas y qué tan accesibles las perciben como para acercarse ellos mismos.
Dependiendo de los resultados, usted estará en condiciones de saber qué temas debe reforzar pidiéndoles que investiguen un poco más sobre las instituciones encargadas de proporcionar información al respecto.